
La Copa Mundial FIFA 2026 y su dimensión ambiental
Cuando se habla de la Copa Mundial de la FIFA 2026, la conversación suele centrarse en la derrama económica, el turismo, la infraestructura y la proyección internacional que representa para los países anfitriones. Sin embargo, existe otra dimensión que merece la misma atención: su impacto ambiental.
La edición de 2026 será la más grande en la historia del torneo. Por primera vez participarán 48 selecciones nacionales, se disputarán 104 partidos y las sedes estarán distribuidas entre México, Estados Unidos y Canadá. Esta escala sin precedentes convierte al Mundial en un caso de estudio sobre sostenibilidad, gestión urbana y gobernanza ambiental.
Diversos análisis independientes estiman que podría convertirse en la Copa del Mundo con la mayor huella climática registrada hasta la fecha, alcanzando aproximadamente 9 millones de toneladas de CO₂ equivalente, de las cuales cerca del 85% estarían asociadas al transporte aéreo de aficionados, equipos y personal operativo.
Para México, el reto adquiere una relevancia especial. Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey albergarán 13 encuentros, incluido el partido inaugural. Aunque una ventaja importante es que no será necesaria la construcción de nuevos estadios, las tres ciudades enfrentan desafíos ambientales preexistentes relacionados con la movilidad, la calidad del aire, la disponibilidad de agua, el consumo energético y la gestión de residuos.
Más allá de la relevancia deportiva, el Mundial 2026 representa una oportunidad para evaluar la capacidad de las ciudades mexicanas para integrar criterios de sostenibilidad en la planeación y ejecución de eventos de gran escala.
Más allá de la huella de carbono: los impactos ambientales del Mundial 2026
La conversación sobre sostenibilidad suele enfocarse en las emisiones de gases de efecto invernadero. Sin embargo, los efectos ambientales asociados a un evento de esta magnitud abarcan múltiples dimensiones.
Movilidad y calidad del aire
El transporte constituye la principal fuente de emisiones asociadas al Mundial. La llegada de millones de visitantes y el aumento de desplazamientos urbanos generarán una presión significativa sobre la infraestructura existente.
Diversos estudios estiman que el tráfico vehicular podría incrementarse entre 15% y 25% en las ciudades sede durante los periodos de mayor actividad. Esto podría traducirse en mayores emisiones contaminantes y una afectación temporal a la calidad del aire, particularmente en zonas metropolitanas como Monterrey y Guadalajara, donde este desafío ya forma parte de la agenda pública.
Gestión del agua en un contexto de estrés hídrico
La disponibilidad de agua representa uno de los desafíos ambientales más relevantes para México.
De acuerdo con organismos nacionales e internacionales, una parte importante del territorio nacional enfrenta condiciones de estrés hídrico. La llegada masiva de visitantes durante el torneo incrementará la demanda en hoteles, restaurantes, centros de entretenimiento, servicios turísticos y estadios, particularmente durante una temporada caracterizada por altas temperaturas.
Este escenario hace indispensable fortalecer medidas de eficiencia hídrica y gestión sostenible de recursos en las ciudades sede.
Generación y manejo de residuos
Los grandes eventos deportivos generan cantidades significativas de residuos sólidos urbanos, incluyendo envases, empaques, materiales promocionales y plásticos de un solo uso.
Sin mecanismos efectivos de separación, reciclaje y valorización, estos residuos pueden representar una presión adicional para los sistemas municipales de gestión y disposición final.
La implementación de estrategias de economía circular será determinante para reducir el impacto ambiental asociado al torneo.
Transparencia y riesgos de greenwashing
Otro aspecto relevante es la necesidad de garantizar que los compromisos ambientales asumidos por los organizadores puedan verificarse de manera objetiva.
En años recientes, diversos megaeventos deportivos han sido objeto de cuestionamientos relacionados con el denominado greenwashing, entendido como la presentación de resultados ambientales que no reflejan reducciones efectivas de impacto o que dependen excesivamente de mecanismos de compensación de emisiones.
La transparencia y la rendición de cuentas serán elementos fundamentales para evaluar el desempeño ambiental del Mundial 2026.
Medidas de mitigación para reducir el impacto ambiental del Mundial 2026
A pesar de los desafíos identificados, el torneo también representa una oportunidad excepcional para impulsar mejoras estructurales que beneficien a las ciudades sede mucho después de concluido el evento.
Impulso a la movilidad sostenible
Dado que el transporte representa la principal fuente de emisiones asociadas al Mundial, las inversiones en movilidad sostenible constituyen una de las medidas más relevantes.
El fortalecimiento del transporte público, la electromovilidad, la infraestructura peatonal y ciclista, así como los sistemas inteligentes de gestión del tráfico, pueden generar beneficios permanentes para millones de habitantes.
Economía circular y reducción de residuos
Las ciudades sede tienen la oportunidad de implementar modelos más eficientes de consumo y gestión de materiales.
La reducción de plásticos de un solo uso, los sistemas de reutilización de envases, el reciclaje de materiales y la incorporación de criterios de sostenibilidad en las cadenas de suministro pueden contribuir significativamente a disminuir la generación de residuos durante el torneo.
Gestión eficiente del agua
La incorporación de tecnologías de captación pluvial, reutilización de aguas tratadas y sistemas de ahorro en instalaciones deportivas y turísticas puede reducir la presión sobre las fuentes de abastecimiento.
Estas medidas no solo generan beneficios durante el evento, sino que pueden convertirse en parte de una estrategia de resiliencia hídrica de largo plazo.
Energía limpia y descarbonización
La utilización de fuentes renovables en estadios, centros de transmisión, zonas de aficionados e instalaciones temporales puede contribuir a disminuir la huella ambiental del evento.
Asimismo, el Mundial representa una oportunidad para promover proyectos de eficiencia energética y acelerar procesos de transición hacia modelos energéticos más sostenibles.
Implicaciones regulatorias y jurídicas para sectores regulados
Los impactos ambientales descritos activan esquemas de cumplimiento en materia de evaluación de impacto ambiental, emisiones a la atmósfera, manejo de residuos, descargas y uso de agua, así como autorizaciones urbanas y de protección civil. En particular, adecuaciones de infraestructura, instalaciones temporales y operaciones intensivas pueden detonar obligaciones bajo la LGEEPA, LGPGIR, NOM-081-SEMARNAT-1994 (ruido) y normativa hídrica aplicable.
Para empresas que operan en la cadena de valor de eventos de gran escala (hospitalidad, logística, transporte, energía, servicios), los principales vectores de riesgo incluyen inspecciones y sanciones administrativas, responsabilidad ambiental por daño, incumplimiento de condiciones de autorizaciones y exposición reputacional por declaraciones ambientales no verificables (greenwashing).
Adicionalmente, los estándares internacionales de sostenibilidad de eventos (p.ej. ISO 20121) y esquemas de reporte climático implican expectativas de debida diligencia, trazabilidad y verificación independiente, que inciden en financiamiento, relaciones comerciales y cumplimiento corporativo ampliado.
El verdadero legado del Mundial 2026 para México
La discusión sobre el Mundial 2026 no debería limitarse a los beneficios económicos de corto plazo.
La verdadera pregunta es qué legado permanecerá una vez que concluya el torneo.
Los grandes eventos deportivos tienen la capacidad de acelerar inversiones, fortalecer capacidades institucionales e impulsar mejoras en infraestructura y servicios públicos. Sin embargo, también pueden profundizar problemas existentes cuando la planeación se concentra únicamente en las necesidades inmediatas del evento.
Para México, el Mundial 2026 representa una oportunidad histórica para demostrar que el crecimiento económico y la sostenibilidad ambiental pueden avanzar de manera conjunta.
Si las ciudades sede logran aprovechar este contexto para fortalecer la movilidad sostenible, mejorar la gestión del agua, impulsar la economía circular y acelerar la transición energética, el legado más importante del torneo no estará en los estadios ni en las estadísticas deportivas.
Estará en la construcción de ciudades más resilientes, sostenibles y preparadas para enfrentar los desafíos ambientales del futuro.
Referencias
- Asociación Mexicana de Impacto Ambiental (AMIA). Boletín Informativo No. 96.
- FIFA. Sustainability & Climate Strategy.
- Scientists for Global Responsibility. Estimating the Carbon Footprint of the FIFA World Cup 2026.
- Carbon Market Watch. Analysis of FIFA Climate Commitments.
- World Resources Institute (WRI). Aqueduct Water Risk Atlas.
- CONAGUA. Estadísticas del Agua en México.
- Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP). Sustainable Events and Circular Economy Reports.